El NO que conviene.
Hipnotizada, en ojos superficiales intento buscar el mapa de sus sentimientos para demoler y construír a mi antojo. El rechazo vigila y no me deja pasar. Me disfrazo de optimismo pero la realidad me golpea fuerte en el pecho e invita cordialmente a la frustración a que me de un fuerte abrazo. Afortunadamente llega la esperanza para reprender a la realidad y a sus malas juntas, e intenta llegar a un acuerdo con ella. La realidad se niega rotundamente a negociar con ella y me demuestra que mi esperanza no tiene razón y que este fracaso no me perjudica en absoluto.
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